Habremos sido exitosos cuando no se vaya un salvadoreño cada 8 minutos

Fuente: El Diario de Hoy, 4 de septiembre de 2018

La candidata a vicepresidente coloca la generación de oportunidades como la principal causa por la que entró a la política, mientras advierte de los errores que ARENA cometió en el pasado en su política económica.

Hace algunas semanas, el nombre Carmen Aída Lazo no era mencionado en la política salvadoreña. Ahora, la economista y profesora universitaria aspira no solo a ocupar la silla vicepresidencial junto a Carlos Calleja, sino a liderar la elaboración e implementación del plan de gobierno.

Sin antecedentes en política partidaria, Lazo reconoce los errores de los partidos políticos que la promueven, tanto en sus medidas económicas del pasado como en el combate a la corrupción.

Además de compartir las nuevas presiones encontradas al involucrarse en la política, la candidata ubica la generación de oportunidades como su apuesta central, de la que el desarrollo de la infancia temprana y la educación son áreas prioritarias

Hace más de un mes su nombre era desconocido en la arena política, ¿cómo ha sido esta nueva experiencia?

A mes y medio puedo decir que he tenido momentos de mucha satisfacción, sobre todo por la posibilidad de tener contacto con las personas, ir a algunos territorios y ver que a pesar de todo el escepticismo hay gente que conserva la esperanza por el país. Es algo que de verdad lo llena a uno de energía. Al mismo tiempo hay cosas que, al parecer en política, son gajes del oficio con los que me estoy familiarizando. No estaba acostumbrada a los memes ni esa parte de la política que termina siendo muy pública. Otro es el tema de las noticias falsas, que es una forma errónea de los adversarios de minar la democracia. Una campaña debe ganarse con propuestas y no con desinformación.

Ahora, usted tenía su cuenta en Twitter y estaba inmersa en las redes sociales, aunque no como política.

Sí, algo que hice es que no borré ningún tuit; dejé intacta mis cuentas para que la gente pueda ver quién soy yo, cuáles son los temas en los que me he enfocado. Claro, en la política hay cosas que al final a uno lo cambian; por ejemplo, el hecho de que la gente lo reconozca a uno te saluden y te den algún consejo, alguna crítica… Muchas mujeres se me han acercado y me han dicho que qué bueno que más mujeres se animen a tomar este reto y a hacerlo con valentía. Eso también me ha llenado de mucha energía. Mi familia lo está asimilando. Aún estoy en el proceso de asimilarlo, pero en ningún momento me he arrepentido de la decisión.

Hablemos de su motivación de involucrarse. ¿Qué cree que suma su candidatura y una eventual vicepresidencia?

Veo una enorme posibilidad de hacer cambios desde el Ejecutivo. Me metí a esto porque considero que por mi formación, por mi trayectoria, por mi experiencia, pero sobre todo porque tengo una convicción de amor al país y de servicio, es mucho lo que puedo hacer si logro llegar a la Vicepresidencia. También entro muy motivada por el legado que se puede dejar a las mujeres, que ven que es bueno que más mujeres nos decidamos a entrar a estos espacios. Y por los jóvenes. Siempre he trabajado mucho con jóvenes, es lo que hacía hasta hace poco. Me entusiasma la posibilidad de poder brindar más oportunidades a todas estas generaciones que no las han tenido.

Eso en primer lugar. En segundo lugar, me metí porque hemos hablado con Carlos del rol que tendría, que no sería un rol ornamental o cosmético, sino por el contrario, lo que estoy buscando es un rol muy activo en el diseño de las políticas públicas. Estoy ahorita, junto con Carlos, en la supervisión del Plan de Gobierno. Me entusiasma mucho ver elementos novedosos de políticas públicas que estamos incluyendo.

¿Cómo es su relación con Carlos Calleja?

Creo mucho en la visión de Carlos, es un amigo muy genuino que tiene de verdad una visión de cambio y de unión en este país, que creo que se necesita en este momento. Es un hombre con muchos valores y con quien compartimos plenamente la visión de desarrollo para El Salvador.

¿Por qué el PCN y esta coalición son los vehículos idóneos, a su juicio, para lograr tal objetivo?

Cuando a mí se me ofrece esta oportunidad de poder entrara  la política, se me ofrece a partir de una coalición. Y los partidos de la coalición deciden que la candidatura va a ser propuesta por el PCN. Carlos me propone esto, lo conversamos con los partidos políticos y yo acepto esta candidatura porque veo claras señales de apertura a un perfil como el mío en un partido como el PCN. Ante ese llamado, lo único que yo podía hacer era aceptar el reto de entrar y tratar de renovar y dignificar la política del país.

En el pasado hubo alianzas entre estos institutos que dinamitaron la institucionalidad, incluso en cuanto a la lucha contra la corrupción. ¿Cómo compatibiliza esa aspiración de cambio con instrumentos responsables de varios vicios de la política salvadoreña?

Justamente esa es mi motivación. En ninguna manera podemos negar los errores que han cometido los partidos políticos, eso me motiva a realmente hacer los cambios dentro del sistema. Esta es una coalición transparente que se hace sobre la mesa, la cual ofrece garantías y que, independientemente lo que haya ocurrido en el pasado, nos compromete a hacer las cosas de una manera diferente. En el documento que firmamos de la Alianza por un Nuevo País hemos tomado compromisos específicos, firmado por los partidos y por Carlos y por mi persona, en los cuales hay medidas que van a evitar que esas prácticas que dieron lugar a conflictos de interés y que han dañado al país en el pasado, se repitan.

Hablemos de esos errores, ¿qué se hizo mal?

Hay una diversidad de errores. La ciudadanía percibe una lejanía de la clase política de los intereses de la población reales. Los partidos han sido señalados por prácticas que muchas veces han sido opacas, caracterizadas por la falta de transparencia, por prácticas de nepotismo en las que la asignación de puestos en instituciones claves y la toma de decisiones han estado plagada de conflictos de intereses. Por eso me gustaría reafirmar cuáles son algunos de esos compromisos que hemos asumido por esta coalición.

Hemos acordado que nadie que asuma una función en el gobierno pueda simultáneamente tener un cargo en un partido político. Nos hemos comprometido también a la eliminación de la partida secreta y a dejarla únicamente en lo que es estrictamente reservado para gastos de seguridad. Mucha de la corrupción de este país viene de la Presidencia y eso tiene que cortarse de raíz. Nos hemos comprometido con la meritocracia; el gabinete lo decide el presidente de a partir de un proceso en el que la honradez y la capacidad son los elementos fundamentales.

¿Cuál sería esa gran apuesta de llegar al gobierno?

La gran apuesta es la de buen trabajo para todos. Consideramos que mucho del sufrimiento de la familia salvadoreña está en la dificultades que están viviendo cientos de miles de familias para sobrevivir el día a día. El trabajo para todos será nuestra principal medida de éxito. Nosotros habremos sabido con Carlos que hemos sido exitosos si al finalizar el período ya no se sigue yendo un salvadoreño cada ocho minutos de este país; esa es una métrica de éxito.

Ahora bien, para que ese trabajo sea un trabajo de calidad tiene que haber una apuesta, marcada y decidida, por generar las capacidades en las personas. De ahí que es una apuesta de trabajo para todos muy basada en una apuesta por capital humano.

¿En qué se diferenciaría de la Arena de los 90 o de los 2000?

Hubo un paradigma, y que no solo fue de la Arena de los 90, muy dominante en la forma de ver el desarrollo económico en los 90 y muy enfocado en que la economía crezca y que después vengan las oportunidades. ¿Y qué fue lo que ocurrió? Que muchas veces se dejó de lado la relevancia de invertir suficiente en las capacidades de personas. Eso dio lugar a modelos de desarrollo que no necesariamente generó igualdad de oportunidades. Una de las diferencias que estamos haciendo respecto a la forma tradicional de ver los modelos de desarrollo es que nosotros, de forma contundente, sí estamos haciendo una apuesta por las capacidades de las personas. Y eso lo vamos a poder mostrar, porque muy pronto vamos a lanzar nuestro plan de gobierno, en la inclusión.

Le doy un ejemplo de apuestas que no han sido previamente consideradas: la infancia temprana. Mucho de la capacidad de la persona se desarrollan en los primeros mil días de vida. Este es un país donde no se genera igualdad de oportunidades porque hay personas, cientos de miles de niños y jóvenes, que no tienen las mismas oportunidades sobre todo en las primeras etapas de vida. Estamos haciendo una apuesta decidida por la infancia temprana y eso es una marcada diferencia. Lo mismo con las oportunidades de educación, en aquellos tramos en los que la cobertura está cayendo -secundario, bachillerato y educación superior. Cuando uno ve este país, este es un país donde todavía hoy en día solo cuatro de cada 10 salvadoreños tienen bachillerato o más. Realmente todavía tenemos mucho que hacer porque las personas tengan las oportunidades para poder desarrollarse.

¿Coincide con las posiciones de los partidos de la coalición respecto al aborto o al matrimonio?

En esos temas en particular, que le cuento ha sido una pregunta reiterada porque son temas sumamente sensibles para la población, nunca he sido activista. Soy muy respetuosa de la Constitución y del balance de poderes. Creo que el ámbito de discusión de esos temas es el legislativo; mi aspiración es llegar al Ejecutivo porque desde el Ejecutivo quiero mejorar la vida de los salvadoreños. Muchas mujeres en este país sufre día a día y es mucho lo que se puede hacer desde el Ejecutivo. Esa es la agenda que a mí me interesa impulsar. No he venido a cambiar leyes, sino a cambiar realidades.

Pero la despenalización del aborto es tiene que ver con realidades bastante duras para muchas mujeres.

Lo son, no podemos negar que son temas trascendentales para muchas mujeres en particular. Lo que yo le quiero hacer ver es que la decisión de esos temas tiene un ámbito legislativo, el cual yo respeto.

De llegar al gobierno, ¿cuál será su actitud con la oposición?

Particularmente me gusta tender puentes. He respetado y he sido educada con la tradición de debate y tolerancia a la discusión de ideas. De hecho, mi trabajo académico está vinculado con eso, con la capacidad de las personas de dialogar, aún con las personas que disienten. Tengo una vocación de poder dialogar con personas de distintas visiones. En ese sentido bienvenido sean los aportes de personas que piensen distinto, siempre y cuando sea para sumar a un objetivo común. De mi parte mi compromiso es tender puentes con una actitud sencilla, de humildad, reconociendo que no soy dueña de la verdad y que muchas de las discusiones tienen que hacerse de forma amplia en la sociedad civil y con la participación y la representación de diferentes actores.

Y respecto a sus adversarios durante los próximos meses, ¿cómo quiere llevar la campaña?

Estoy dejando de lado mi ego; es decir, mi prestigio ya no es el mismo que tenía hace dos meses cuando era solo una economista. Estoy queriendo mantenerme muy enfocada, a pesar de que hay golpes. Todos los días me ponen en memes, algunos ya los están viendo mis hijos. Estoy buscando no desenfocarme; mi objetivo es ganar la vicepresidencia para desde ahí poder hacer cambios. Estoy aquí porque amo a este país, porque estoy dispuesta a echarme ese sacrificio. Espero mantenerme en lo mío, que es un trabajo muy fuerte en el plan de gobierno y en poder comunicar nuestro mensaje.

Independientemente de lo que ocurra, nunca debo olvidar que esto lo estoy haciendo con total convicción: lo que yo quiero no es popularidad, sino incidencia, lograr cambios. Y eso me tiene que hacer resiliente al aceptar golpes y mantenerme ante los adversarios en el nivel de lo que quiero lograr. Entonces, estoy tratando de evitar las distracciones que vienen asociadas a esos ataques. No le digo que sea fácil, pero es lo que quiero tratar de hacer.

¿Quiere debatir?

Sí, quiero debatir. Estaba viendo las encuestas y mi interpretación es que hay un gran porcentaje de la población que está indecisa, como nunca quizá. Para esta población las propuestas son importantes y para esta población el debate será importante. La población salvadoreña tiene el derecho de tener acceso y observar cómo se desempeñan los candidatos en un debate. No quisiera a los adversarios en la comodidad de no estar expuestos a los medios; qué vengan, qué sean sometidos a las críticas incómodas. ¡Debatamos!

Extraído de El Diario de Hoy. Visita la entrevista original aquí.