En los últimos años ha crecido la presión sobre los partidos políticos como vehículos de la representación y participación ciudadana. Las redes sociales y las plataformas de opinión han permitido canalizar la crítica y las exigencias de una ciudadanía desencantada con los partidos tradicionales. Provengo de esa ciudadanía, siempre he tenido un criterio independiente y la ausencia de historial político me permite mantener la independencia, tan necesaria y requerida por la ciudadanía. Soy nueva en política pero he aceptado el reto porque estoy convencida de que los ciudadanos, tanto los que conforman los partidos políticos como los no partidarios, podemos tener una real incidencia en la administración pública.
Entro en política con los valores que heredé de mis padres. Ellos me enseñaron a salir adelante en base a mi esfuerzo y dedicación al estudio. Fue así que obtuve becas que me permitieron estudiar en la ESEN, en la Universidad Católica de Chile y en la Universidad de Harvard. Soy una salvadoreña, hija, madre, hermana, con una historia como la de muchas mujeres que aspiran a salir adelante. He sido profesora por muchos años y he podido constatar el enorme talento de los niños y jóvenes de El Salvador. Quiero que ellos tengan las oportunidades que yo tuve, que sean accesibles independientemente del origen de una persona. Yo no habría salido adelante sin ellas y es lo que merece cada salvadoreño: una verdadera igualdad de oportunidades.
Esa historia de vida, mi experiencia como docente, y mi participación en proyectos de incidencia social, me ha permitido comprender los enormes desafíos a los que los hogares, las mujeres y los jóvenes se enfrentan para superarse. He visto los sacrificios y los riesgos que toman muchas jóvenes en busca de oportunidades y soy testigo de cómo escuchar a los jóvenes y tenderles una mano amiga puede hacer la diferencia. Estoy convencida de que es indispensable dotar de mayor sensibilidad a la política, que es responsabilidad de cada funcionario del Gobierno mostrar una genuina empatía ante el sufrimiento y las dificultades de la población. Este es un país donde un tercio de la población vive en pobreza, donde existen miles de hogares fracturados por la violencia, la migración y la falta de oportunidades. Es necesario que recuperemos la humanidad en el ejercicio de la política en nuestro país.
He tenido el enorme privilegio de estudiar en las mejores universidades del país y del mundo gracias a becas. Creo que la política se puede ejercer con sencillez y considero que tengo una verdadera vocación de servicio. He podido servir como apoyo técnico en organizaciones, instituciones y proyectos que han buscado aportar al desarrollo del país. Creo que en este país hay muchas personas con gran capacidad y vocación de servicio y me entusiasma mucho que podamos abrir espacios para personas capaces y honradas en el gobierno. Sé que junto a Carlos Calleja y a un equipo muy profesional y comprometido podremos desarrollar mejores políticas públicas que nuestro país necesita para salir adelante y generar trabajo para todos.