Ha llegado el momento de cambiar la historia

Publicado en EDH el 22 de mayo de 2018

Luego de recorrer El Salvador durante un año, y conversar con miles de ciudadanos, las reuniones terminaban en un tema que desde hace años comparto y es una de las razones por las cuales soy candidato a la Presidencia de la República: los problemas en nuestro país no se resolverán si seguimos con más confrontación política y polarización.

Esta misma voz fue la que se escuchó con fuerza el pasado 4 de marzo en la elección de alcaldes y diputados, y se sigue escuchando hoy en día.

Como candidato presidencial trabajaré para llegar a ser la voz de esa inmensa mayoría de salvadoreños que, por encima de diferencias de cualquier tipo, desean vivir en un país con armonía, respeto, con una visión que nos guíe a un futuro con trabajos, seguridad y dignidad.

Para terminar con esa confrontación, nuestra campaña presidencial será totalmente diferente: no gastaremos tiempo ni para quejarnos, ni para echar culpas, ni para entrar a responder ataques que aparecen en todas las elecciones.

Seré un candidato a la Presidencia de la República concentrado en trabajar, desde ya, en proponer soluciones a los problemas del país.

Lo más fácil como candidato de oposición es criticar y repetir que todo está mal y prometer paraísos para engañar a la gente. Todos sabemos que esa forma de hacer política es la responsable de la dura realidad que hoy sufrimos.

Sabemos que nadie es dueño de la verdad y por eso mi propuesta es que todos, como país, trabajemos para llegar a grandes acuerdos de nación para progresar sobre lo fundamental en nuestra vida y nuestro futuro. Estos deben estar por encima de períodos de gobierno, de intereses personales o de grupos.

Los salvadoreños queremos vivir en un país con seguridad, educación universal de calidad, servicios de salud integrales y una economía que genera puestos de trabajo y prosperidad social y económica. Estos son ejemplos claros de objetivos de país en que todos coincidimos, donde la pregunta debería ser: ¿Cómo y qué debemos hacer para lograrlos?

Las respuestas las vamos a encontrar cuando nos pongamos a trabajar juntos en lograr los Acuerdos de Nación y medidas concretas para hacerlos realidad.

Como candidato a la Presidencia de la República creo que para lograr los Acuerdos de Nación no debemos esperar hasta las elecciones el próximo año, y que mientras tanto nos quedemos viendo cómo el país retrocede. Esta lógica destructiva es la que debemos dejar en el pasado, pues si al gobierno le va mal, a todo el país le va mal.

Existen situaciones que hay que resolver desde ahora, creando una nueva cultura donde sustituyamos la confrontación por un debate respetuoso, que enriquezca las soluciones y tenga siempre como objetivo la búsqueda del bien común.

Uno de los Órganos del Estado donde se pueden resolver los graves problemas del país es la Asamblea Legislativa, que tiene por delante tres desafíos que requieren llegar a consensos que beneficien a todos los salvadoreños.

He conversado con los diputados de ARENA y les he manifestado mi opinión de aprobar el crédito de salud buscando beneficiar a los pacientes, asegurar que se invierta en mejorar la atención y en garantizar que cada centavo llegue donde más se necesita.

Les he expresado que la brújula que deben tener los funcionarios públicos en su toma de decisiones es poner siempre primero el bienestar de la gente, pues así es imposible equivocarse.

Otro gran desafío es reformar la Ley de Asocios Público-Privados para que sustente el desarrollo económico y social de nuestro país. Urge esa Ley para hacer realidad las obras de infraestructura que tanto necesita nuestro país, como carreteras, caminos y electrificación. Obras que ni el gobierno ni las municipalidades tienen recursos para realizar.

Un tercer gran desafío es el nombramiento de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Mi llamado y el de todo el pueblo salvadoreño a los diputados de todos los partidos políticos es que elijan magistrados que no tengan vinculación partidaria, que sean personas honestas, que reúnan todos los requisitos de ley. No queremos arreglos bajo la mesa, ni componendas para restarle autonomía a la Corte, pues necesitamos que sea una institución independiente y garante en la defensa de las Leyes de la República y de nuestra Constitución.

La Asamblea Legislativa tiene un desafío histórico de demostrar que cuando se trabaja por el bien de todos los salvadoreños se puede llegar a acuerdos de país que estén por encima de intereses partidarios, personales o de grupos.

En las últimas semanas me he dedicado a trabajar para hacer realidad estos tres acuerdos que traerán grandes beneficios para la familia salvadoreña.

Candidato a la Presidencia de la República