La difícil situación social del país ha hecho que muchos opten por buscar suerte en otros países. Yo en cambio, he optado por dedicar mi vida a trabajar por resolver esta situación, pues estoy convencido que con la unión de todos los salvadoreños es más fácil salir adelante. Tengo claro que los intereses de la familia salvadoreña están por encima de los intereses personales, partidarios o de grupos. Lo digo ahora como lo he dicho siempre: “Mi único jefe será el pueblo salvadoreño”.
Junto a mi esposa Andrea y a mis dos hijos hemos formado un hogar con profundos valores cristianos donde la honradez y el servicio al prójimo son una guía de vida. Así me lo enseñaron mis padres y es mi deber enseñárselo a mis hijos. Al igual que a ti, me preocupa el futuro de mi familia, por eso quiero trabajar para asegurarme que tanto mi familia como la tuya tengan el país que se merecen.
He recorrido todo nuestro país durante meses, y haciéndolo, he llegado a conocer a miles de salvadoreños dignos de admirar. Me inspira la fortaleza de nuestra gente, su capacidad de superar condiciones difíciles y el gran corazón que los hace salir adelante siempre. Un mejor El Salvador solo se puede construir si compartimos los mismos sueños y si entendemos las necesidades más urgentes que debemos atender. Seguiré recorriendo nuestra tierra, escuchando de cerca a todos los salvadoreños y seguirán creciendo mis ganas de servirle a nuestra patria.
Tuve la oportunidad de estudiar en las mejores universidades de Estados Unidos, obtuve una maestría en Administración de Empresas de la Universidad de Nueva York (NYU). Además del Español hablo de manera fluida Inglés e Italiano. A mis 42 años he dirigido una de las empresas más exitosas de Centroamérica y desarrollado con mucho éxito proyectos sociales en beneficio de la agricultura y la niñez. Todos esos conocimientos y experiencias los pongo al servicio de mi país.