Un país más competitivo

Publicado en LPG el 16 de febrero de 2012

Somos muchos los salvadoreños que pensamos que El Salvador puede ser más de lo que es. Históricamente, aunque con algunos periodos de excepción, hemos vivido divididos. Hemos avanzado, pero el desgaste de esa división nos ha robado valioso tiempo para desarrollarnos como una nación más competitiva.

En una coyuntura como la que estamos viviendo, donde esas divisiones toman fuerza,  considero que es tiempo de reflexionar,  analizar cómo estamos, qué queremos impulsar como nación, y sobre todo, qué acciones debemos tomar en la búsqueda de la competitividad y la  prosperidad.

Menos ideología y más patriotismo es una fórmula que podemos emplear para buscar los puntos en común que tenemos todos los salvadoreños. Que los discursos y retórica de izquierda y derecha, los señalamientos a clases oligarcas y  trabajadoras, las divisiones de ricos y pobres, sean parte del pasado. Orientemos nuestros esfuerzos hacia el diseño de un plan de nación incluyente, donde prevalezca el orgullo nacional por sacar adelante a nuestro país.

Ya una vez nos sentamos a la mesa, exactamente hace 20 años y logramos importantes acuerdos. 20 años después, es tiempo que nos sentemos nuevamente jóvenes, académicos, políticos, empresarios, religiosos en fin, todos los representantes de nuestra sociedad para diseñar entre todos un plan de nación que trascienda los periodos presidenciales, municipales y legislativos.

Sé que suena idealista, pero siendo pragmáticos lo podemos lograr.Y digo “podemos”,  porque contribuir al diseño y construcción de ese “El Salvador” pacífico con oportunidades que queremos, debe ser un compromiso de todos. De lo contrario seguiremos gastando en vano energías, tiempo y recursos que tanto se necesitan para el combate de la pobreza, de la delincuencia y para la generación de empleos y una mejor educación para nuestro pueblo.

Alcanzar estos objetivos de nación requiere estar en la misma sintonía, tener claro cuál es el  rumbo estratégico, contribuir todos al respeto de la institucionalidad democrática, propiciar la  seguridad jurídica y sobre todo la transparencia.

Mi experiencia en la empresa privada me ha permitido comprender que la competitividad y el trabajo en equipo son pilares fundamentales del éxito de una compañía. Considero que es así, como deberíamos de trabajar por nuestra nación. Todos los salvadoreños contribuyendo desde nuestra  especialidad a la consecución del objetivo de construir un El Salvador más competitivo.

Sin importar ideologías, con humildad y tolerancia se avanza. Si funciona en las empresas, ahora imaginemos los resultados que podemos lograr toda la fuerza laboral de nuestro país trabajando unidos con ese espíritu de servicio.

Espero que este pequeño esbozo sirva para despertar en todos nosotros un agente de cambio interesado en apostarle a la competitividad de nuestro país como parte esencial del camino a la prosperidad.

Todos podemos ser parte de la generación del cambio.  Una generación, que posee grandes virtudes, que ve hacia el futuro sin los resentimientos del pasado. Una generación donde los más experimentados permiten el relevo generacional y reconocen la necesidad de diseñar entre todos ese rumbo que queremos los salvadoreños. 

No digo que esta es la fórmula completa, pero enfocándonos en la competitividad considero que podemos brindar grandes aportes al desarrollo de nuestro pueblo, al éxito de nuestro país.