Quitar seguros médicos nos ahorrará $100 millones

San Salvador, 18 de diciembre de 2018

La propuesta de gobierno de Carmen Aída Lazo parte del presupuesto que funciona con el dinero de los ciudadanos. Teniendo eso en mente, los funcionarios deben hacer el mejor uso de los fondos públicos, porque significan un sacrificio de la población, que es la que paga impuestos. De este modo, los gastos suntuosos –como los seguros médicos privados o los viajes– deben ser eliminados.

Al mismo tiempo, Lazo dice que el gobierno debe mejorar los servicios que brinda a la población. Para tener fondos para todo esto, Lazo dice que debe haber crecimiento económico.

Uno de los elementos clave de la propuesta de gobierno de la Alianza por un Nuevo País es el empleo. ¿Cómo se fundamenta la creación de esos 300,000 empleos?

Hemos ido identificando, sector por sector, cuáles son los obstáculos que hay que remover para la creación de trabajo. Por ejemplo, en el turismo es una industria con un gran potencial de crecimiento. Hemos estimado que se podrían generar hasta 40,000 empleos. Con personas que trabajan en el rubro, como Rodrigo Barraza, que trabaja el tema del surf, hemos identificado acciones concretas que hay que gatillar para generar empleo. Entonces, la buena noticia es que sí se puede fortalecer el posicionamiento de El Salvador como destino turístico. Y así como en turismo, también para el sector agrícola, la industria y la exportación de servicios. Es por eso que nosotros nos sentimos seguros y entusiasmados con que haya una generación masiva de trabajo. Nuestra apuesta es generar las condiciones para que en el quinquenio se generen 300,000 trabajos. Esa cifra responde a la pregunta de cuántos empleos se necesitan crear cada año. Son 55,000-60,000 jóvenes que se incorporan al mercado laboral cada año. En los últimos años se ha generado un promedio de 10,000 empleos por año. Eso significa que las personas que no tienen oportunidad de encontrar trabajo engrosan las filas de la informalidad. En la década de los noventa, El Salvador generaba entre 45,000 y 50,000 empleos al año. Sí se puede, con crecimiento económico. Y para eso se requiere certidumbre, confianza y estabilidad. Son las condiciones básicas para que haya inversión. Se necesita a un presidente que se ponga a la cabeza de la generación de trabajo, que sea cercano y que pueda, como en otros países, liderar los esfuerzos a través de una cercanía con los sectores productivos.

El gobierno actual y el anterior tuvieron grandes ingresos, pero pareciera ser que no alcanza y por eso escuchamos que hay propuestas de más impuestos. ¿Cómo aprovechar más los ingresos que ya tiene el Estado?

Nosotros estamos haciendo un análisis exhaustivo de las finanzas públicas porque queremos hacer un proyecto responsable, que logre cumplir con las promesas que estamos llevando a cabo. Y la conclusión es que este país no tiene falta de ingresos, sino malgasto de recursos. En los últimos 10 años, los ingresos tributarios han aumentado en más de $1,600 millones. El Estado recauda, hoy por hoy, casi $5,000 millones al año. Es un aumento sustancial y aumentó la carga tributaria. ¿Qué ha ocurrido? El gasto del Gobierno ha incrementado en casi $2,000 millones. Ese incremento de gasto no ha venido aparejado con una mejor calidad de bienes y servicios provistos por el Estado. Con Carlos tenemos el enorme desafío y la enorme oportunidad de mejorar sustancialmente la calidad del gasto. Este país recauda suficientes impuestos. No es necesario aumentar los impuestos. Lo que sí necesita hacer, y lo estamos considerando en nuestro plan de gobierno, es tomar acciones decididas y muy audaces para mejorar la calidad del gasto. Por ejemplo, eliminar todo el despilfarro de recursos que muchas veces se origina en Casa Presidencial. También implica hacer transparencia en el gasto. Mejorar el gasto también implica pasar el presupuesto de gasto a un presupuesto por resultados, para que podamos medir la función del gobierno no a partir de los insumos sino de resultados. También se deben cambiar las formas de hacer compras públicas. El Salvador compra $1,000 millones al año en bienes y servicios. Se ha estimado, por diversas fuentes, que el país se puede ahorrar $200 millones si hace compras consolidadas y la subasta interna. El país merece que el gobierno que asuma lo haga con mucha responsabilidad, que tome en cuenta que la población ha hecho un enorme esfuerzo, pues todos los ingresos provienen de la población. La responsabilidad del gobierno es hacer el mejor uso posible de esos recursos del Estado.

ICEFI propuso eliminar los seguros médicos privados para funcionarios y empleados. ¿Lo ve factible?

Son acciones que las vemos completamente factibles. Los servicios públicos no tienen que tener menor calidad que los servicios privados. Los gastos suntuosos, como viajes y viáticos, se pueden cortar. Igual de suntuosos son los seguros privados en un país donde el 80% tiene que acudir a la red pública. Estimamos que el Estado se puede ahorrar unos $100 millones al año si elimina esos gastos innecesarios. En este país se gasta al año $45 millones en medicinas, es un sistema desabastecido. Este es un país que tiene las prioridades al revés. La responsabilidad del gobierno es que el presupuesto de la República refleje las prioridades. Y la prioridad de nuestro gobierno es poner la dignidad humana al centro de nuestro proyecto político. Eso significa tener prioridad por la salud, educación y seguridad, que son los que van a dar desarrollo humano de la gente. Me siento muy entusiasmada e ilusionada de llegar a la presidencia con Carlos y poder tener finanzas públicas y presupuesto que reflejen las verdaderas prioridades nacionales para devolver la dignidad humana al centro de las políticas públicas.

El presupuesto destinará $800 millones para el pago de deuda, una cifra mayor que las partidas combinadas de Salud y Educación. Esto va a limitar bastante al próximo gobierno.

El país recibirá una deuda que va a rondar poco más que el 70 % del PIB. Aumenta la deuda sustancialmente, a pesar de que hay mayores ingresos tributarios. Eso es sintomático de que hay un desorden en las finanzas públicas. Para que el país recupere el crecimiento económico y el camino, nosotros proponemos hacer una apuesta al crecimiento económico. Si en lugar de crecer al 2% lo hace al doble, que es el promedio de Centroamérica, va a tener más ingresos. No más impuestos, pero sí más recaudación a través de una economía más dinámica. En segundo lugar, mejorar la calidad del gasto público, por rendir cuentas a partir de los resultados. Este país tiene una posición complicada pero no imposible. No estamos en la situación en la que ha estado Costa Rica u otros países con situación fiscal más compleja. Sí necesitamos enrumbarnos, pero para eso necesitamos un líder que brinde estabilidad, que sea ecuánime, que pueda tener conversaciones con los mercados financieros, los tenedores de nuestros bonos. Nos reunimos con los que tienen los bonos. Y hay incertidumbre por el resultado electoral. Lo que la gente quiere es que se respeten las reglas del juego. No se necesitan más impuestos que se traducen en despilfarro. El informe reciente del BID nos ubica como la segunda peor economía por calidad del gasto.

¿Cuál será su estrategia de promoción de inversiones?

Se necesita una Agencia de Promoción de las Inversiones (PROESA) que tenga a alguien a la cabeza con el apoyo del presidente y que salga a buscar inversión. En todos los países con grandes crecimientos económicos usted ve un presidente muy comprometido, que tiene personas capaces. Estamos pensando en acciones concretas para los 100 días. Por ejemplo, para el inversionista que ya está en el país se puede hacer mucho para bajar los costos para hacer negocios. Hay personas ahogadas por el exceso de tramitología, la discrecionalidad en aduanas y en otras instancias del Estado que están obstaculizando la promoción de inversiones.

Ustedes han propuesto eliminar el CESC. ¿Es factible que lo eliminen antes de las elecciones? Incluso hemos visto objeciones por diputados cuyos partidos son miembros de la Alianza por un Nuevo País.

Estamos viendo el deseable. Estamos apoyando los esfuerzos para la eliminación de ese impuesto. Nosotros lo lanzamos después de analizarlo con detenimiento. Con Carlos nos reunimos con el expresidente de Estonia, que nos dio su visión de cómo había sacado adelante al país a partir de una apuesta por la digitalización. Un impuesto a la telefonía es un desaliento para toda la industria tecnológica y al acceso a la telefonía. Nos mantenemos firmes en nuestra propuesta de eliminar un impuesto que ha golpeado a los consumidores y que representa el 1 % de los ingresos tributarios, es muy pequeño. Seguimos haciendo el llamado a las fracciones legislativas a que eliminen ese impuesto. La telefonía en este país no es ningún lujo, es una necesidad. Una madre me dijo que ella le tenía que poner saldo a su celular solo para saber si su hija había llegado al lugar de destino. Este impuesto es regresivo. Está en mayor porcentaje en los hogares más pobres. No es justo que la seguridad, un bien público que tiene que proveer el Estado, salga de esa forma. Hay muchas razones para argumentar que es un impuesto que se debe eliminar.

Ustedes proponen incluir 200,000 familias más en el subsidio al gas. ¿Eso no es aumentar el gasto?

En primer lugar, son familias que están en la pobreza y que viven en situaciones bien precarias. Es bien difícil analizar una política desde la frialdad de una computadora a hacerlo en la cercanía de una persona. El subsidio es un alivio para hogares que están pasando situaciones muy difíciles, para ayudarles a paliar esa situación. Actualmente, en El Salvador 200,000 hogares no tienen ese subsidio: no tienen energía eléctrica, no hay mecanismo de verificación, porque consumen más de 200 kw/h. Proponemos una medida muy responsable y muy medida, en línea con nuestra visión de dignidad humana. Son 200,000 hogares que representan al año un incremento de sólo $14 millones. Es algo que el Estado puede pagar. El año pasado, el incremento de los ingresos fue de $200 millones. Con $14 millones usted le lleva alivio a 200,000 hogares que no lo tienen actualmente. No le estoy diciendo que vamos a masificar el subsidio. Con Carlos tenemos la visión de facilitarle la vida. Tenemos un esquema que han querido hacer complejo, solo con burocracia. Como dato: haber establecido el esquema de 16 CENADE cuesta $2 millones. Nuestra propuesta ha recibido retroalimentación positiva de los organismos internacionales. La banca internacional nos ha dicho que tanto en telefonía como en gas ‘nos gusta su propuesta, estamos dispuestos a apoyarles’.

Extraído de La Prensa Gráfica, ver entrevista original aquí.